A una correduría le va bien cuando trabaja su zona con método. Prospectar a salto de mata da un pipeline irregular y deja oportunidades por el camino.
Empieza por hacer el mapa de tu territorio. Localiza todos los negocios de tu zona y sepáralos por sector y tamaño. Cada uno necesita coberturas distintas: una constructora no tiene los mismos riesgos que un restaurante.
Después, define un perfil para cada segmento. ¿Qué coberturas suelen faltar? ¿Qué pólizas es más probable que estén mal ajustadas o directamente no existan?
Tercero, prioriza por probabilidad y por valor. Empieza por los negocios que más lo necesitan y que más primas pueden aportar.
Cuarto, prepara una secuencia de contactos: un primer mensaje, una propuesta pensada para su sector y un siguiente paso claro.
Por último, mide y ajusta. Apunta qué sectores responden mejor, qué mensajes funcionan y dónde cierras más rápido.
Prospectar con método convierte la correduría, que vive de esperar a que llegue el cliente, en un negocio previsible y que puede crecer.