En distribución de alimentación gana quien llega primero al restaurante recién abierto. La ventana es corta: durante el primer mes se decide a quién se compra.
Empieza por enterarte de las aperturas. Las fichas nuevas en Google Maps, las licencias de actividad, los traspasos y los locales que se alquilan te avisan de que algo va a abrir. Revísalo cada semana.
Después, entiende qué necesita cada uno. Un local de comida rápida no compra como un restaurante de menú degustación. Adapta lo que ofreces.
Tercero, ayúdale con los problemas de abrir. Está comprando equipamiento, contratando personal y buscando proveedores a la vez. Ofrécele condiciones de pago, muestras o pedidos mínimos flexibles que le pongan las cosas fáciles.
Cuarto, insiste sin agobiar. Quien acaba de abrir va desbordado. Varios contactos, por teléfono, email y en persona, hacen que te reconozca.
Quinto, ponle fácil el primer pedido. Un descuento en la primera compra o unas muestras gratis facilitan que diga que sí.
Y por último, cumple. Un cliente nuevo necesita que respondas rápido, que los pedidos lleguen bien y que pueda contar contigo. Gánate su confianza el primer año y lo tendrás muchos más.
Buscar clientes nuevos con método convierte la distribución en una fuente de ingresos que se repite y se puede prever.